Durante el funcionamiento del transformador de potencia, la calidad de sus componentes se deteriora debido a vibraciones electromagnéticas, desgaste mecánico, oxidación, corrosión eléctrica, envejecimiento térmico, fuerzas electromagnéticas por cortocircuitos, averÃas por sobretensiones y otros factores ambientales externos, lo que incluso puede afectar la operación segura del transformador. Por ello, es necesario realizar pruebas y mantenimiento periódicos. La frecuencia y tipo de mantenimiento se determinan según el nivel de fallas, condiciones de operación y entorno externo del transformador. Algunas empresas realizan inspecciones anuales, otras requieren revisiones temporales, algunas solo necesitan mantenimiento protector externo, y ciertas unidades deben extraer el núcleo magnético o incluso reemplazar devanados y núcleos. AsÃ, el objetivo del mantenimiento es eliminar fallas y garantizar un entorno de operación seguro y confiable.
Clases y periodicidad del mantenimiento:
El mantenimiento de transformadores de potencia se clasifica en dos tipos: mayor y menor. El mantenimiento mayor implica extraer el núcleo magnético para inspeccionar y procesar el cuerpo del transformador, con una periodicidad recomendada de 5 años, ya que tras un tiempo de uso, los aislantes y componentes de fijación suelen aflojarse. Tras un mantenimiento mayor, el intervalo puede extenderse a 10 años. El mantenimiento menor se refiere a la revisión del depósito de aceite y accesorios externos, normalmente anual, acortándose este periodo si el entorno operativo es desfavorable.
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