Conocimientos de prueba de transformadores

Riesgos de la Inactividad Prolongada de Transformadores y Procedimientos de Re-puesta en Marcha

En general, los transformadores tienen una vida útil relativamente larga, que suele oscilar entre 20 y 30 años. Sin embargo, si no se utilizan durante un período prolongado, pueden surgir los siguientes problemas:



Impacto en los devanados: Cuando un transformador no está en funcionamiento durante mucho tiempo, los devanados pueden verse afectados por la humedad, el polvo o los gases corrosivos del entorno. El barniz de los devanados puede endurecerse, lo que provoca una disminución de la capacidad de aislamiento entre los devanados. Además, la inactividad prolongada puede dar lugar a la relajación o el desplazamiento de los devanados. Cualquier cambio en la estructura del devanado puede afectar al rendimiento eléctrico del transformador e incluso provocar fallos de funcionamiento.

Impacto en el núcleo: El núcleo del transformador, compuesto por múltiples capas de finas láminas de acero, desempeña un papel clave en el aumento de la densidad de flujo magnético. Si un transformador permanece inactivo durante un período prolongado, especialmente en entornos húmedos, el núcleo es susceptible de oxidarse debido a la humedad del aire. Esto puede reducir la densidad de flujo magnético, afectando así a la eficiencia y el rendimiento del transformador.

Impacto en el aceite aislante: La inactividad prolongada puede hacer que el aceite aislante entre en contacto con el aire, lo que provoca su oxidación. La oxidación del aceite genera sustancias ácidas, que aumentan la acidez del aceite y aceleran su degradación. Estos ácidos también pueden corroer los componentes metálicos internos del transformador. Además, el aceite aislante puede absorber la humedad del aire, aumentando su contenido en agua. La presencia de agua reduce la tensión de ruptura del aceite, disminuyendo su rendimiento de aislamiento y aumentando el riesgo de fallos eléctricos. Asimismo, la acumulación de subproductos de oxidación e impurezas en el aceite puede formar lodos, lo que reduce la eficiencia de disipación del calor, provocando que el transformador se sobrecaliente durante el funcionamiento y acelerando aún más la degradación del aceite.

Impacto en el rendimiento mecánico: Los contactos del cambiador de tomas, si no se utilizan durante mucho tiempo, pueden experimentar oxidación o corrosión debido a la humedad, el polvo o los gases corrosivos del entorno. Esto puede dar lugar a un mal contacto y a un aumento de la resistencia de contacto, afectando así a las capacidades de ajuste del cambiador de tomas y a su eficiencia operativa. Además, varios componentes aislantes dentro del cambiador de tomas, como los ejes aislantes y los soportes aislantes, pueden degradarse o absorber humedad con el tiempo. Esto reduce sus propiedades aislantes, aumentando la probabilidad de fallos.


Para evitar estos problemas, se deben tomar medidas adecuadas de almacenamiento y mantenimiento para transformadores que no se utilicen durante períodos prolongados. Primero, el transformador debe almacenarse en un lugar seco y bien ventilado para evitar eficazmente problemas de humedad excesiva. También se deben realizar inspecciones y mantenimiento regulares para verificar el rendimiento del aislamiento y la acumulación de polvo, limpiando oportunamente cualquier acumulación de polvo. Medidas preventivas, como el uso de desecantes o la instalación de cubiertas antipolvo, también pueden ayudar a prolongar la vida útil del transformador. Antes de reiniciar un transformador que ha estado inactivo durante un período prolongado, se deben considerar los siguientes puntos: 1. Realizar tratamiento de secado: Secar el transformador puede reducir el impacto de la entrada de humedad en la aleación amorfa, permitiendo que el transformador opere en estado seco. 2. Eliminar el polvo interno: Con el tiempo, partículas finas de polvo pueden acumularse dentro del transformador debido a factores ambientales como el viento y la arena. Si este polvo se acumula extensamente, puede afectar el rendimiento del equipo. Además, el polvo puede comprometer el aislamiento del equipo, potencialmente causando cortocircuitos. Antes de reenergizar el transformador, se debe realizar una limpieza exhaustiva para asegurar que no haya acumulación de polvo en el interior. 3. Pruebas previas a la energización: Antes de volver a poner el transformador en servicio, es necesario realizar pruebas de aislamiento, análisis de calidad del aceite y mediciones de resistencia de los devanados. Estas pruebas ayudan a determinar si la resistencia dieléctrica y la corriente de fuga del transformador aún están dentro de los estándares especificados. Además, se deben realizar verificaciones del nivel de aceite e inspecciones de las conexiones de cables enterrados para evitar que problemas menores, como conexiones deficientes de cables, causen incidentes de seguridad importantes al arrancar. En resumen, aunque los transformadores generalmente no se deterioran simplemente por estar inactivos durante períodos prolongados, se debe prestar atención a la acumulación de humedad y polvo. El mantenimiento y cuidado regulares son esenciales para garantizar una operación segura, estable y a largo plazo del transformador.

Kingrun Transformer Instrument Co.,Ltd.




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